Roma es de esas ciudades que te desmontan todos los planes. Llegas con una lista, con los horarios apuntados, el mapa descargado y la mejor intención del mundo. Y entonces la ciudad hace lo que quiere contigo. Te distrae con una fachada, con el olor de un horno, con una plaza que no tenías prevista. Al final, acabas queriendo más tiempo. Nosotras estuvimos 5 días. No...

