Hay ciudades que te sorprenden. Y hay ciudades que te paralizan. Brujas es de las segundas. Das la vuelta a cualquier esquina y aparece un canal con puentes de piedra, dos cisnes nadando, una fachada de ladrillo con siglos encima, un silencio que no encaja en el siglo XXI… La primera reacción es buscar el móvil para hacer una foto. La segunda, sin darte cuenta...


