La primera vez que vi las Casas Colgadas en persona me quedé un poco parada, lo reconozco. Las había visto en mil fotos, en postales, en listas de “sitios que ver” que circulan por todas partes. Pero verlas ahí, asomadas literalmente al vacío sobre la Hoz del Huécar, es otra cosa. Da vértigo solo mirarlas. Aunque si te digo la verdad, esperaba algo más...



