Hay ciudades que se anuncian a gritos y ciudades que esperan a que las descubras tú, sin prisa, casi por casualidad. Palencia es de las segundas.
Lleva siglos ahí, a hora y veinte de Madrid en AVE, con una catedral que compite en tamaño con las grandes y un Cristo que vigila la llanura desde lo alto de un cerro, y aun así sigue sin aparecer en la lista de top destinos de nadie. Por eso la llaman la Bella Desconocida.
Yo llegué sin esperar gran cosa y me fui con la sensación de haber encontrado uno de esos sitios que se disfrutan mejor cuanto menos los conoce la gente. En este artículo te cuento todo lo que necesitas: las zonas de la ciudad y sus pros y contras reales, dónde dormir según lo que te quieras gastar, los imprescindibles que ver en Palencia, cómo llegar y moverte, y ese rincón que casi nadie pisa pero que te vas a llevar grabado en la memoria (y en el carrete del móvil).
Contenidos
- 1 Por qué Palencia merece mucho más que una parada de tren
- 2 Cómo llegar a Palencia
- 3 Cómo moverte por Palencia una vez que llegas
- 4 La gastronomía palentina que no te puedes perder
- 5 Qué ver en Palencia: los imprescindibles
- 5.1 Catedral de San Antolín, “la Bella Desconocida”
- 5.2 Calle Mayor
- 5.3 Iglesia de San Miguel
- 5.4 Iglesia de Nuestra Señora de la Calle, “La Compañía”
- 5.5 Plaza Mayor y Mercado de Abastos
- 5.6 Museo de Palencia, en la Casa del Cordón
- 5.7 Cristo del Otero
- 5.8 Canal de Castilla y Museo del Agua
- 5.9 Monte El Viejo
- 5.10 Huerta de Guadián y Parque del Salón de Isabel II
- 6 Un día (o un fin de semana) en Palencia: ruta sugerida
- 7 El rincón escondido (y el mejor sitio para tus fotos)
- 8 Algo de cultura viva: Palencia más allá de los monumentos
- 9 Las zonas de Palencia: ventajas e inconvenientes de cada una
- 10 Dónde alojarse en Palencia según tu presupuesto
- 11 Qué ver en los alrededores de Palencia: romano, visigodo y románico a un paso
- 11.1 San Juan de Baños: la iglesia en pie más antigua de España
- 11.2 Villa Romana La Olmeda: mosaicos que no tienen nada que envidiar a los de las grandes ciudades
- 11.3 Ruta del Románico Norte: pueblos diminutos, iglesias enormes en historia
- 11.4 Ruta del Románico Sur: el Cerrato también tiene lo suyo
- 11.5 Frómista
- 11.6 Castillo de los Sarmiento, en Fuentes de Valdepero
- 12 Qué hacer en Palencia si te apasiona la naturaleza
- 13 Excursiones por si no quieres preocuparte de nada
- 14 Preguntas frecuentes sobre qué ver en Palencia
- 15 Si te ha gustado Palencia, esto es lo que más te va a enamorar de Castilla y León
Por qué Palencia merece mucho más que una parada de tren
Te lo digo claro: Palencia no es una ciudad de postal infinita ni de esas que necesitan tres días para agotarse. Es justo lo contrario, y ahí está su encanto. Es una ciudad para caminar despacio, para sentarte en una terraza sin que te empujen, para entrar en una iglesia y tenerla casi para ti solo. Aquí no vas a hacer cola para nada, y eso, en pleno 2026, ya es un lujo que pocos destinos pueden ofrecer.
Además, su tamaño juega a tu favor. Es lo bastante pequeña para recorrerla entera a pie y lo bastante completa como para que te sorprenda con museos, gastronomía de las de verdad y un patrimonio que muchas capitales más “famosas” ya quisieran tener.
Cómo llegar a Palencia
En tren, la opción más cómoda
Si vienes desde Madrid, el tren es sin duda la mejor opción. El trayecto en AVE o Alvia dura entre 1h20 y 1h30, dependiendo del servicio, y hay salidas a lo largo de todo el día. La estación de Palencia, conocida también como la Estación del Norte o de los Jardincillos, es un edificio precioso de 1875, y lo mejor de todo: está a menos de diez minutos a pie del centro histórico. Nada de traslados eternos ni autobuses lanzadera.
También hay conexión directa con Valladolid (apenas 15-20 minutos), León, Santander y Burgos, así que si estás haciendo una ruta más amplia por Castilla y León, Palencia entra perfecta en el mapa.
En coche
Si prefieres ir por carretera, las autovías A-62 y A-67 te dejan en la puerta. Esta opción tiene un punto a favor enorme: te permite combinar la visita a la ciudad con una escapada a pueblos cercanos como Frómista o Carrión de los Condes, parada obligada del Camino de Santiago, o seguir el trazado del Canal de Castilla fuera de la capital.
En autobús
La alternativa más económica. La estación de autobuses está prácticamente pegada a la de tren, así que tampoco vas a perder tiempo en desplazamientos una vez llegues.
Cómo moverte por Palencia una vez que llegas
Aquí va la mejor noticia del artículo: en Palencia vas a caminar. Y mucho, pero a gusto. La ciudad es llana, compacta y está pensada para el paseo, así que olvídate de planificar trayectos complicados.
- A pie: el centro histórico, la Calle Mayor, la Catedral y la mayoría de los imprescindibles están conectados entre sí en paseos de pocos minutos.
- En bus urbano: útil si te alojas algo más alejado del centro o si no te apetece subir andando hasta el Cristo del Otero.
- En bici: Palencia tiene fama de ser una de las ciudades con más zonas verdes de España por habitante, y eso se nota en lo agradable que es moverse en dos ruedas, sobre todo por la zona del Canal de Castilla.
La gastronomía palentina que no te puedes perder
Si hay algo que define la cocina de Palencia es que no busca impresionar, busca alimentar de verdad, con producto de proximidad y recetas que llevan generaciones perfeccionándose.
- Lechazo asado: el plato estrella, sobre todo el de raza churra con denominación de origen. Se hace en cazuela de barro y horno de leña, solo con manteca, agua y sal.
- Sopa castellana y menestra palentina: dos clásicos reconfortantes, ideales si visitas la ciudad en temporada de frío.
- Morcilla, pisto y quesos del Cerrato: productos de matanza y huerta que encontrarás en cualquier mesa palentina que se precie.
- Caracoles, cangrejos de río y truchas: según la temporada, son protagonistas de rutas y concursos gastronómicos por toda la ciudad.
Para tapear, la zona alrededor de la Calle Mayor, la Plaza Mayor y el Paseo del Salón concentra los mejores bares. Si tu viaje coincide con alguna ruta de pinchos o con Tapalencia, considérate de suerte: es la forma más sabrosa de conocer la ciudad.
Qué ver en Palencia: los imprescindibles
Catedral de San Antolín, “la Bella Desconocida”
Empecemos por la joya de la corona. Esta catedral gótica se cuela entre las tres más grandes de toda España, y eso ya dice bastante de lo que te vas a encontrar dentro. Tiene cinco puertas de acceso (San Antolín, la de los Reyes o San Juan, la de los Canónigos, la de los Novios y la del Obispo), aunque normalmente se entra por las dos últimas, en la Plaza de la Inmaculada.

Dentro, prepárate para perder la noción del tiempo: la Cripta guarda restos visigodos del siglo VII, hay obras de El Greco, Berruguete y Zurbarán, el imponente Cristo de las Batallas del siglo XII y un retablo mayor con pinturas de Juan de Flandes que vale por sí solo la entrada. El Museo Catedralicio, con su colección de tapices y orfebrería, es otra parada que no deberías saltarte.

Por fuera de la Catedral podrás ver un par de elementos que sin duda captarán tu atención, uno de ellos es una gárgola con una figura sosteniendo una cámara de fotos, ¿Cómo es esto posible? Pues porque se añadió a principio del s.XX durante unas remodelaciones.

Encima de una de las puertas (puerta de los Reyes) de la catedral vemos otro símbolo curioso, se trata de dos extraterrestres que parecen sacados de las películas de alien, y no, no se hicieron a la vez que la catedral sino que se añadieron posteriormente por un artista aficionado a la ciencia ficción que quiso dar así su toque representativo del mal.

La Catedral de salamanca tendrá su astronauta pero aquí en Palencia a dos elementos mucho mas llamativos y mas desconocidos, ¿no crees?
Calle Mayor
Casi un kilómetro de calle peatonal y porticada que es, sin exagerar, el alma social de Palencia. Aquí confluye todo: comercio, terrazas, charlas de toda la vida y una arquitectura modernista que sorprende a quien no se la espera, como el Casino o el Colegio Villandrando. Un dato curioso para los cinéfilos: aquí empezó a rodar Juan Antonio Bardem su película Calle Mayor en 1956, así que caminas literalmente por un plató de cine real.

Iglesia de San Miguel
De estilo románico-gótico y con una torre defensiva que impone solo con mirarla. La leyenda palentina cuenta, con mucho orgullo, que aquí se casó El Cid con doña Jimena. Cada 1 de enero se celebra el Bautizo del Niño Jesús, declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, así que si coincides con esa fecha, no te lo pienses.

Iglesia de Nuestra Señora de la Calle, “La Compañía”
De estilo jesuítico y situada en la Plaza Isabel la Católica, aquí se venera a la patrona de la ciudad, conocida cariñosamente como “La Morenilla”, la tradición dice que la figura surgió de un leño ardiendo, de ahí el nombre porque parece que esta “quemada”. Un parón perfecto si vas caminando del centro hacia la zona de San Miguel.

Plaza Mayor y Mercado de Abastos
La Plaza Mayor reúne el Ayuntamiento, un edificio neoclásico de finales del siglo XIX, y bajo sus soportales se esconde el Mercado de Abastos, construido en 1898. Si quieres entender la gastronomía palentina sin pasar por un restaurante, este es el sitio: morcilla, lechazo, truchas y, según la temporada, hasta caracoles y guisantes recién traídos del campo.

Museo de Palencia, en la Casa del Cordón
Un edificio del siglo XVI que guarda una colección arqueológica que va desde la Prehistoria hasta la Edad Media. Perfecto si te gusta entender el porqué de las ciudades antes de simplemente fotografiarlas.
Cristo del Otero
Con más de 20 metros de altura, es el Cristo más alto de toda España y el primer vistazo que tendrás de la ciudad si llegas en coche. Su autor, el escultor Victorio Macho, está enterrado en la ermita situada justo a sus pies, donde además hay un Centro de Interpretación dedicado a su obra. Pero lo mejor, de lejos, es el mirador: una de las panorámicas más bonitas de toda la región.
Canal de Castilla y Museo del Agua
Una de las grandes obras de ingeniería civil del siglo XVIII en España, con más de 207 kilómetros y un desnivel de 150 metros pensado para transportar el trigo de Castilla. En la Dársena, dentro de una antigua nave de almacenamiento de cereal, está el Museo del Agua, entretenido tanto para adultos como para los más pequeños. A solo tres minutos puedes visitar la esclusa de Viñalta, una pieza clave del sistema hidráulico que permitía a las barcazas salvar el desnivel.

Monte El Viejo
El auténtico pulmón verde de Palencia: 850 metros de altitud y 1.434 hectáreas de bosque mediterráneo de encinas, quejigo, jara y tomillo. Propiedad del municipio desde 1191, hoy es perfecto para perderse en una caminata tranquila, lejos de cualquier circuito turístico convencional.
Huerta de Guadián y Parque del Salón de Isabel II
Dos zonas verdes que demuestran por qué Palencia presume de ser una de las ciudades con más parques por habitante de España. La Huerta de Guadián alberga una iglesia románica trasladada piedra a piedra desde un pueblo anegado por un embalse, una auténtica curiosidad. El Salón, como lo llaman los palentinos, es el parque romántico de la ciudad, levantado sobre los antiguos terrenos de un convento de Carmelitas.

Un día (o un fin de semana) en Palencia: ruta sugerida
Día 1: el centro histórico
Por la mañana, dedícate entera a la Catedral y su museo. Después, callejea por la Calle Mayor hasta la Plaza Mayor, parando en cuantas terrazas te apetezca. Por la tarde, tapeo sin prisa por el centro, y si es fin de semana, puedes alargar la noche en la zona de San Lázaro.

Día 2: del río al museo
Empieza visitando la Iglesia de San Miguel y bajando hasta la orilla del río Carrión, donde tendrás una de las mejores vistas del templo. Cruza el Puente de Hierro, vuelve hacia la Plaza Mayor pasando por el Mercado de Abastos, y cierra la mañana en el Museo de Palencia. Por la tarde, un paseo tranquilo por la Huerta de Guadián y el Parque del Salón te sienta perfecto.

Día 3 (o tarde de cierre): naturaleza y panorámicas
Sube al Cristo del Otero a primera hora, cuando la luz es más bonita y hay menos gente. Bájate hacia el Canal de Castilla, visita el Museo del Agua y la esclusa de Viñalta, y si te queda tiempo, termina con una caminata por Monte El Viejo.
El rincón escondido (y el mejor sitio para tus fotos)
Todo el mundo que va a Palencia sube al Cristo del Otero y hace la foto de rigor. Y con razón: las vistas son brutales. Pero si quieres algo distinto, te propongo dos alternativas que casi nadie incluye en su ruta. La primera es Monte El Viejo, donde puedes caminar entre encinas durante horas sin cruzarte con otro turista; es naturaleza pura a las puertas de la ciudad. La segunda es la esclusa de Viñalta, junto a la Dársena del Canal de Castilla: el reflejo del agua, la piedra antigua y el silencio del entorno hacen de este rincón uno de los más fotogénicos y menos conocidos de toda la ciudad.
Algo de cultura viva: Palencia más allá de los monumentos
Si tu visita coincide con ciertas fechas, vas a encontrarte una Palencia mucho más viva de lo que esperabas. El Teatro Principal organiza desde hace más de cuarenta años uno de los festivales de teatro más veteranos del país. En el plano musical, Jazz Palencia trae artistas internacionales, y el Festival Palencia Sonora llena las calles de pop-rock independiente cada principios de junio. Si te gusta combinar turismo con planes culturales, merece la pena revisar el calendario antes de fijar tus fechas de viaje.
Las zonas de Palencia: ventajas e inconvenientes de cada una
Casco histórico (Catedral, Calle Mayor, Plaza Mayor)
Es el corazón de la ciudad y, para mí, la mejor base si quieres tenerlo todo a mano. La Catedral, la Calle Mayor y la Plaza Mayor están a un paseo entre sí, rodeadas de bares de tapas y terrazas que se llenan en cuanto sale el sol.
- Ventajas: lo tienes todo cerca, ambiente constante, fácil moverte sin coche.
- Inconvenientes: si vienes buscando silencio absoluto, el fin de semana hay más bullicio, sobre todo en la llamada “Zona”, en torno a las calles Puebla, Estrada y Ricarzuela, junto a la Iglesia de San Lázaro, que es donde se concentra el ocio nocturno palentino.
Para quién es ideal: para quien viaja poco tiempo y quiere aprovechar cada hora sin depender de transporte.

Zona de la estación / Jardinillos
Práctica donde las haya si llegas en tren. Está a un paso de la estación y a una distancia razonable del centro andando.
- Ventajas: muy bien comunicada, buena opción si madrugas para coger un tren o llegas tarde por la noche.
- Inconvenientes: tiene menos alma que el casco histórico, es una zona más funcional que con encanto propio.

Allende el Río / Cristo del Otero
Esta zona, al otro lado del río Carrión, respira otro ritmo. Tranquilidad, zonas verdes y, claro, las mejores vistas de la ciudad desde el cerro donde se alza el Cristo.
- Ventajas: paz, naturaleza a mano, las panorámicas más espectaculares de todo Palencia.
- Inconvenientes: te aleja un poco del centro si no llevas coche; hay que planificar bien los desplazamientos.
El Carmen y zonas residenciales
Si lo que buscas es ver cómo vive realmente la gente de Palencia, sin nada pensado para el turista, esta es tu zona.
- Ventajas: auténtico, precios más asequibles, ambiente de barrio de verdad.
- Inconvenientes: aquí no hay nada “que ver” como tal, así que tendrás que moverte para todo lo turístico.
Dónde alojarse en Palencia según tu presupuesto
Como siempre te digo, no hace falta gastar de más para tener una buena base. Te dejo opciones reales para distintos bolsillos, todas en zonas bien conectadas.
Opción mochilera (lo justo y necesario)
El Hostal Tres de Noviembre, en pleno centro y paralelo a la Calle Mayor, es de los favoritos para quien viaja ligero de equipaje y de presupuesto. También puedes mirar el Hostal Algodón, a apenas siete minutos a pie de la estación de tren.
Opción precio medio (comodidad sin pasarte)
El Hotel Alda Centro Palencia está a unos 300 metros tanto de la Catedral como de la estación, así que cumple con la regla de oro de estar cerca de todo. Otra alternativa de gama media es el Sercotel Rey Sancho, con piscina y zonas comunes para descansar entre paseo y paseo.
Opción con encanto (un capricho que no duele tanto)
Si quieres darte un homenaje, el Eurostars Diana Palace, justo al lado de las estaciones de tren y autobús, es una apuesta segura. Y si prefieres algo más alejado del bullicio pero con vistas de las que enamoran, el AC Hotel Palencia by Marriott tiene habitaciones desde las que se ve el Cristo del Otero, nada menos.
Qué ver en los alrededores de Palencia: romano, visigodo y románico a un paso
Si algo tiene Palencia es que su provincia guarda tanta historia como la propia capital, solo que repartida en pueblos pequeños donde apenas hay nadie mirando. Si dispones de un coche y un par de horas más, estas son las escapadas que de verdad merecen la pena.
San Juan de Baños: la iglesia en pie más antigua de España
A solo 7 kilómetros del centro, en el pueblo de Baños de Cerrato, te espera una de esas sorpresas que nadie te cuenta hasta que ya estás allí. Esta basílica visigoda fue construida por orden del rey Recesvinto en el año 661, y según cuenta la tradición, la levantó como agradecimiento tras curarse de una enfermedad bebiendo el agua de un manantial cercano, el mismo que antes habían usado los romanos como termas. El templo se asienta, de hecho, sobre un terreno que ya conocían bien los romanos: la zona estuvo llena de villas y explotaciones agrícolas en su época. Hoy se la considera la iglesia en pie más antigua de España, y entrar en ella es algo así como retroceder catorce siglos en un par de pasos.

Villa Romana La Olmeda: mosaicos que no tienen nada que envidiar a los de las grandes ciudades
A unos 60 kilómetros al norte, en Pedrosa de la Vega, se esconde uno de los yacimientos romanos más impresionantes de España, aunque por algún motivo siga siendo una sorpresa para quien no es de la zona. Esta gran mansión de época romana, con construcciones que van del siglo I al IV, conserva el conjunto de mosaicos más grande que se conoce en un edificio privado romano, no público. El protagonista es un mosaico que narra el mito de Aquiles escondido en la isla de Skyros, rodeado de escenas de caza con leones y jabalíes que parecen sacadas de una película. Se descubrió por casualidad en 1968, y desde entonces siguen excavando sin haber terminado de desenterrar todos sus secretos.

Ruta del Románico Norte: pueblos diminutos, iglesias enormes en historia
Si te gusta el arte medieval y los paisajes que parecen detenidos en el tiempo, la zona norte de la provincia es un filón. Hay varias rutas señalizadas que recorren pequeñas localidades con iglesias y monasterios románicos que sorprenden por su estado de conservación:
- El Monasterio de Santa María de Mave, donde incluso puedes alojarte y comer en el propio edificio histórico.
- El Monasterio de San Andrés de Arroyo, ocupado todavía hoy por monjas cistercienses, con un claustro precioso que se puede visitar.
- La pequeña ermita de Santa Cecilia, en Vallespinoso de Aguilar, encajada literalmente en una roca, con un entorno que quita el aliento.
- La iglesia de San Cipriano, en Revilla de Santullán, una de las joyas del románico rural palentino, con una portada donde el propio escultor dejó grabada su firma.
Ruta del Románico Sur: el Cerrato también tiene lo suyo
Si prefieres moverte hacia el sur, la comarca del Cerrato esconde templos igual de interesantes y mucho más cerca de la capital. La iglesia de Santa María la Mayor, en Villamuriel de Cerrato, a un suspiro de Palencia, mezcla el románico con el gótico y tiene un aspecto entre templo y fortaleza que impone solo con verla. Muy cerca, el antiguo Monasterio de San Isidro de Dueñas, conocido como La Trapa, conserva parte de su fachada románica original del siglo XI.
Frómista
Si hay un nombre que no puede faltar en este apartado es Frómista, y la verdad, me extrañaría que no lo hayas oído antes, porque su iglesia tiene fama propia bien merecida. La Iglesia de San Martín de Tours está a unos 32 kilómetros de la capital, así que entra perfecta como excursión de medio día, ya sea sola o combinada con Carrión de los Condes, que está a un cuarto de hora.

Se construyó a finales del siglo XI, mandada levantar por doña Mayor de Castilla, y forma parte del Camino de Santiago: durante siglos fue parada obligada para los peregrinos que iban camino a Compostela. Lo que la hace tan especial, más allá de su antigüedad, es lo pura que ha llegado hasta hoy. Se la considera una de las construcciones románicas más completas y mejor conservadas de toda Europa, con sus tres ábsides, su cimborrio y, sobre todo, sus más de 300 canecillos repartidos por todo el alero del templo, con motivos de animales, figuras humanas y escenas que mezclan lo sagrado con lo profano (hay hasta algún capitel con un puntito picante, así que fíjate bien si vas con ganas de buscarlos). Dentro, los capiteles narran escenas bíblicas como el Pecado Original o la Adoración de los Reyes Magos, con un nivel de detalle que sorprende para la época.
Pero Frómista no se queda solo en su iglesia. El pueblo es además uno de los puntos más espectaculares del Canal de Castilla: aquí se encuentra el mayor desnivel de todo su recorrido, salvado por un conjunto de cuatro esclusas consecutivas, algo único en toda la obra. Junto a ellas, la antigua Casa del Esclusero hace hoy de oficina de turismo. Si te gusta combinar patrimonio con un paseo tranquilo junto al agua, este rincón te va a encantar.
Un dato curioso para cerrar: aquí nació y fue bautizado San Telmo, patrón de los marineros, sobrino de un obispo de Palencia que terminó predicando por toda Galicia. Así que ya sabes, en un pueblo de mil habitantes hay más historia de la que cabe en cualquier guía.
Castillo de los Sarmiento, en Fuentes de Valdepero
A escasos minutos de la capital se levanta este castillo medieval, uno de los mejor conservados de toda la provincia, con su silueta recortada sobre el horizonte de la llanura. Una visita corta pero que multiplica por mucho el “factor postal” de tu viaje, sobre todo si te pilla al atardecer.

Qué hacer en Palencia si te apasiona la naturaleza
Si lo que buscas es desconectar del asfalto, la provincia de Palencia tiene mucho más que ofrecer de lo que su fama deja entrever. Al norte, la cosa cambia por completo: montañas, cuevas, cañones y paisajes que parecen sacados de otro país. Te dejo las propuestas que más merecen la pena.
Parque Natural Montaña Palentina
Declarado Parque Natural en el año 2000, ocupa el norte de la provincia y limita con León y Cantabria. Sus picos superan los 2.500 metros y esconden estanques formados por antiguos glaciares, cortados verticales y valles profundos que invitan al senderismo de verdad. Aquí nacen dos ríos importantes: el Carrión, que surge en la Laguna de Fuentes Carrionas, un enclave tan escondido que todavía es posible avistar algún oso pardo, y el Pisuerga, que mana en la Fuente del Cobre, rodeado de hayedos y robledales. Si te gusta la fauna, también hay rebeco cantábrico, nutria, águila real y buitre leonado, entre otras muchas especies.
Geoparque Mundial UNESCO Las Loras
Esta es, para mí, una de las sorpresas más bonitas de toda la provincia y todavía poca gente la tiene en el radar. Se trata de un territorio reconocido por la UNESCO con casi 100 elementos geológicos catalogados, repartidos en pueblos pequeños donde el paisaje manda. Dentro del Geoparque hay rutas guiadas, las llamadas “georutas”, que combinan geología, historia y paisaje en un mismo paseo.
- Las Tuerces, entre Villaescusa de las Torres y Mave: un laberinto de formaciones rocosas esculpidas por la erosión, declarado Monumento Natural. La ruta más sencilla y corta parte del propio pueblo de Villaescusa, y termina asomándote al impresionante Cañón de la Horadada.
- Cueva de los Franceses, en Revilla de Pomar: una cavidad kárstica con mantos, coladas, estalactitas y estalagmitas que se puede visitar con guía. Solo se abre algunos días a la semana, así que conviene reservar antes con tiempo.
- Menhir de Canto Hito, también cerca de Revilla de Pomar: un monumento megalítico de roca caliza de unos tres metros de altura, vinculado a la cultura megalítica de hace miles de años. De los rincones más curiosos y menos conocidos de la zona.
- Mirador de Valcabado, con una panorámica difícil de olvidar sobre el valle de Valderredible.
Ruta de los Pantanos
Otra opción clásica si te gusta combinar coche y paradas fotográficas: un recorrido por los embalses de la Montaña Palentina (Camporredondo, Compuerto, Requejada, Aguilar…) rodeados de paisajes que cambian de color según la estación. En otoño, sobre todo, es una pasada.
Para los más activos
La zona norte de la provincia también es terreno de juego para quien busca algo más de acción: senderismo por el GR1, que atraviesa la Montaña Palentina de este a oeste; rutas en bici de montaña por el entorno de Las Tuerces; piragüismo y paseos en barco por el Canal de Castilla; y, si te atreve la altura, escalada en algunos de los cortados calizos de la zona.

Excursiones por si no quieres preocuparte de nada
Si eres de los que quieren ver y hacer cosas pero llevarlo organizado y despreocuparse, aquí te dejo algunas ideas:
Free tour por Palencia
La belleza de una de las ciudades más desconocidas de Castilla y León nos aguarda en este free tour por Palencia. Recorreremos sus calles, contemplaremos sus principales monumentos y descubriremos toda su historia.
- Precio: lo que quieras dar al guía al finalizar
- Duración de la actividad: 1h 45m.
- Punto de encuentro: Calle Mayor, 31.
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Visita guiada por Palencia
Adentraos en el casco antiguo de la ciudad castellana en este tour por Palencia. ¿Qué misterios esconderá? ¡Animaos a descubrirlos!
- Precio: 10€
- Duración de la actividad: 1h 45m.
- Punto de encuentro: Calle Mayor de Palencia
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Visita guiada por la catedral de Palencia
La visita guiada por la catedral de Palencia nos permitirá descubrir los grandes tesoros arquitectónicos que esconde en su interior. ¡Incluso veremos restos de la época visigoda!
No incluido: Entrada a la catedral de Palencia: 5 € por persona.
- Precio: 5€
- Duración de la actividad: 45 minutos.
- Punto de encuentro: Plaza de la Inmaculada Concepción (junto al Monumento a la Virgen).
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Free tour de los misterios y leyendas de Palencia
En nuestro free tour de los misterios y leyendas de Palencia os desvelaremos enigmas como el del Cristo de Otero, conoceremos a la Morenilla y descubriremos el pozo milagroso de la Catedral. ¡Un recorrido que os fascinará de principio a fin!
- Precio:
- Duración de la actividad: 1h 30m.
- Punto de encuentro: Monumento a la Universidad, en la plaza de San Pablo.
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Entrada para la Ruta del Ratoncito Pérez
La Ruta del Ratoncito Pérez ofrece un apasionante viaje por el hogar de este famoso personaje recolector de dientes. Visitaréis su casa y os convertiréis en exploradores en busca de la familia y amigos de este célebre ratón. ¡Un plan ideal para familias con niños pequeños!
- Precio: 5€
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Visita guiada por San Pedro Cultural
San Pedro Cultural es un famoso centro astronómico situado en el pueblo palentino de Becerril de Campos. ¡Animaos a visitar esta antigua iglesia románica!
- Precio: 5€
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Ruta de la estrella y los Reyes Magos
Haciendo esta ruta familiar de La Casa de los Reyes Magos podréis seguir los pasos de Melchor, Gaspar y Baltasar por tierras palentinas y conocer a sus ayudantes. Descubriréis por qué han elegido Becerril de Campos como su residencia oficial en España mientras recorréis los puntos más emblemáticos del pueblo.
- Precio: 6€
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Preguntas frecuentes sobre qué ver en Palencia
Si te ha gustado Palencia, esto es lo que más te va a enamorar de Castilla y León
Una vez que te enganchas a esta tierra, Palencia se convierte casi siempre en la puerta de entrada a algo mucho más grande. Castilla y León es la comunidad autónoma más extensa de España, y eso significa que, sea donde sea que pongas el siguiente destino, vas a encontrar patrimonio, naturaleza y pueblos con ese mismo encanto silencioso que tanto nos gusta a los que viajamos sin prisa. Te dejo algunas ideas para seguir tirando del hilo.
Valladolid, la capital administrativa de la comunidad, está a poco más de 20 minutos en tren desde Palencia, así que es la combinación perfecta si quieres alargar la escapada sin moverte mucho. Tiene un casco histórico precioso, una de las mejores zonas de tapeo de toda la región y, además, es la provincia con más castillos de España: más de 30, entre los que destacan los de Peñafiel o Medina del Campo.
Burgos, con su catedral gótica reconocida Patrimonio de la Humanidad, es otra parada obligatoria si te apasiona el arte religioso, y el yacimiento de Atapuerca te va a volar la cabeza si te interesa la prehistoria.
León, con su catedral de vidrieras y el famoso Barrio Húmedo para tapear, comparte contigo algo muy especial: también forma parte del Camino de Santiago y guarda joyas románicas que se enlazan de maravilla con todo lo que ya conoces de Palencia.
Segovia, Ávila y Salamanca, las tres Patrimonio de la Humanidad de la región, son palabras mayores: el acueducto romano segoviano, las murallas mejor conservadas de Europa en Ávila, o la luz dorada de la Salamanca universitaria son de esas cosas que hay que ver al menos una vez en la vida.
Soria y Zamora, mucho menos transitadas (algo que ya sabes que valoro especialmente), guardan rincones como la Laguna Negra soriana o el románico zamorano, perfectos para quien busca seguir descubriendo la Castilla que casi nadie cuenta.
Y si lo que te tira es seguir el hilo de los pueblos pequeños con alma, esta comunidad tiene auténticas joyas como Covarrubias o Frías en Burgos, Pedraza en Segovia, o Ampudia, aquí mismo en la provincia de Palencia, que también merecería su propio artículo aparte.
Como siempre digo, Castilla y León no se agota en una sola escapada. Así que, si este artículo te ha servido para enamorarte de Palencia, considéralo solo el principio de una ruta mucho más larga.
Y si te estás organizando ya la maleta, no olvides pasarte por mi página de descuentos para viajar, donde reúno todos los códigos y plataformas que uso yo misma en cada viaje.
Palencia no te va a deslumbrar con fuegos artificiales ni con postales que ya hayas visto mil veces en redes. Te va a conquistar despacio, con una catedral que esconde tesoros, una calle que vio nacer una película, un Cristo que vigila la llanura y un canal que un día movió el trigo de toda Castilla. Esa es, para mí, la mejor clase de viaje: la que descubre lo que nadie te ha contado todavía.
Si te animas a visitarla, cuéntame qué rincón te ha conquistado a ti. Y si este artículo te ha sido útil, guárdalo para cuando te decidas a hacer la maleta.





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